martes, 29 de noviembre de 2016

La Botella (anécdota)


Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.

El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua… ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debiera hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca… o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?


Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia… Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: “Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente”.


Valoremos lo que tenemos!

Aprende a valorar lo que tienes, antes de que sea tarde.

Valorar lo que tienes no es sencillo en un mundo donde parece que siempre debes buscar más. La mayoría estáenfocada en todo lo que no tiene: cosas materiales, relaciones interpersonales hasta la belleza ideal… 

Esperamos grandes cosas y nos fascinan los milagros, pero olvidamos que nuestra vida ya nos ofrece pequeños regalos que otros desearían.Creo que hay más gente preocupada por contar todas las cosas que le faltan que por saborear lo que la vida les da. ¿Y tú?, ¿has aprendido a valorar lo que tienes o vas esperando momentos e ideales?

Descubre los tesoros de tu vida

¿A qué cosas prestas atención en tu vida? Muchos se concentran y añoran objetos materiales que parecen brillantes en la distancia pero que una vez que los tienen no aportan nada.

Valorar lo que tienes significa aprender a ver aquellos pequeños momentos que no podrías comprar ni con un diamante.Estoy segura de que si prestas un poco de atención descubrirás muchos de estos tesoros. Los más básicos para mí son:

Un hogar
Donde dormir cada noche
Alimentos
Salud
Ropa
Amigos, amor y familia

Quizás te parezca que son cosas básicas y que no hay nada que valorar en ello. Piénsalo otra vez: ¿cuánta gente hay en el mundo que no tiene todo esto? Valorar lo que tienes no es solo agradecer que tienes cosas materiales…
Valorar lo que tienes implica agradecer los momentos y recuerdos que nacen alrededor de tu existencia: la cena con los amigos que recordarás cuando seas anciano o el plato de avena que te recuerda algún momento feliz de la infancia… Valorar lo que tienes requiere de un esfuerzo

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y con plena conscienciaagradeciste por lo que tienes? Así como cada día te tomas tu tiempo para ducharte y lavarte los dientes, debes destinar un momento para valorar lo que tienes.

Piensa en todas las cosas que has logrado, en lo que tienes y en quien está a tu alrededor. Incluso el día más difícil o desagradable mejorará cuando aprendas a agradecer. Lo común es pensar en lo que hace falta y deseamos, pero si aprendes a dar este paso cada día atraerás la gratitud a tu vida.
Si tienes la oportunidad y te apetece hacerlo, escribe todas las cosas que tienes para agradecer. Así, el día que te sientas triste o deprimido puedes revisar esa lista y valorar lo que tienes. Esto hace que continuar en los días grises sea más fácil.

Quítale valor a las cosas sin importancia

Me sorprende cómo algunas personas se quejan todo el tiempo de las cosas triviales. Hacen un drama por tener que esperar en la fila del banco y se enojan cuando pierden el autobús. Seamos sinceros, algunas veces olvidamos valorar lo que tenemos por enfocarnos en circunstancias sin importancia.

Son situaciones que llegan a parecer más graves por el tiempo que les destinas en tu mente, que por los resultados reales. Darle tanta atención a estas experiencias te aleja de lo que sí es importante. ¿Has pensado que enojarte por tener que esperar 20 minutos en la fila del banco te da la oportunidad de pasar ese tiempo con tu hijo?

Cambiar el chip y ver las cosas desde otra perspectiva hace que la vida sea más llevadera. Desde luego que a nadie le gusta llegar tarde al trabajo por haber perdido el autobús, pero estoy segura que puedes sacar algo bueno de ello. La diferencia radica en lo dispuesto que estés a ver lo positivo de cada circunstancia en lugar de lo negativo.

¿Y si no tuvieras tu vida?

Es común escuchar que solo valoramos lo que tenemos cuando lo hemos perdido. Suena muy fácil de entender, ¿no? ¿Qué pasaría si de verdad perdieses todo lo que tienes? Por un momento cierra los ojos e imagina que toda tu vida cambia por completo. De pronto te quedas sin casa, te es imposible conseguir alimentos y no tienes a nadie en tu vida.

Sin dudas es un panorama desalentador, pero recuerda que hay mucha gente en el mundo que vive bajo estas circunstancias.
Valorar lo que tienes no es algo superfluo.
En realidad es un acto revolucionario en el mundo tan materialista en el que vivimos. Pero justoes esta forma de ver la vida la que te puede ayudar a ser más feliz.


Cómo llegar al clímax.😏

Tips para alcanzar el clímax:


1. El jugueteo previo. Algunas mujeres necesitan de una excitación diferente; uno de los papales primordiales es el jugueteo previo y se compone de caricias y  besos, tomando en cuenta que el coito es el último paso.


2. Estimulación del clítoris. La estimulación adecuada del clítoris puede darse de diferentes formas, el uso de las manos o algunos artefactos en la zona púbica y el comienzo de movimientos rítmicos provocan la presión sanguínea en la zona, por lo tanto una sensación más placentera.


3. Posiciones. El estudio del Journal of Sexual Medicine revela que lasposiciones sexuales también desempeñan un papel en el orgasmo. La investigadora Susan Oakleyexplica que para alcanzar el orgasmo, a través del coito, se recomienda la posición del misionero. La posición de lado (frente a frente), mujer arriba del hombre.


4. La técnica del puente. La investigadora Helen S. Kaplanpropone una técnica mediante la estimulación del clítoris durante el coito y consiste en la detención de los movimientos del pene tras la penetración,  realizando algunas contracciones manteniendo el ritmo y la profundidad necesaria.



Compresión y comunicación en tu relación.

El secreto para una buena comunicación de pareja

Muchas veces oímos decir que para tener una buena relación la comunicación de pareja es lo más importante. Y es cierto, pero al final cada uno le dará su propia interpretación a esta frase.
Unos pensarán que con sus parejas ya hablan lo suficiente y otros pensarán que de qué tienen que hablar. La comunicación va más allá de si se habla o no se habla, o de cuanto se habla. La comunicación tiene más que ver con lo que se dice y cómo se dice.

¿Cuáles son los errores más comunes en la comunicación de pareja?

La mayoría de los errores que se suelen cometer en la comunicación de pareja tiene que ver con no saber expresarse adecuadamente o por las faltas de respeto hacia uno mismo o hacia la otra persona:
  • Imponemos nuestro criterio creyendo que nuestro punto de vista es mejor que el de nuestro compañero o compañera.
  • Expresamos defectos y quejas de la pareja con frecuencia, en ocasiones de forma exagerada.
  • Queremos que la otra persona sea como queremos.
  • No nos interesamos por los puntos de vista o creencias de nuestra pareja.
  • No dejamos que nuestra pareja se exprese.
  • Damos por hecho lo que va a decir y le interrumpimos constantemente.
  • Manipulamos para lograr lo que deseamos.
  • Damos la razón aunque no estemos de acuerdo.
El resultado de pautas erróneas de comunicación de pareja puede debilitar la relación, hasta el punto de la ruptura en muchos casos. Por eso es importante que prestemos atención a la forma y el modo que tenemos de comunicarnos con nuestro ser querido.
Independientemente de si en nuestra comunicación de pareja somos agresivos, pasivos o manipuladores, existe un término medio llamado asertividad, al alcance de todo el mundo y con el que podemos empezar a practicar para mejorar nuestra relación.

La asertividad es expresar los pensamientos, los sentimientos y la forma de ver el mundo a través de las palabras o gestos, de forma tranquila y apropiada, al mismo tiempo que se quiere conocer los sentimientos y pensamientos del otro para comprenderlo mejor.
Practicar la asertividad nos ayudará a expresar nuestras necesidades en la relación de pareja así como entender las de nuestro compañero. Ser asertivos nutrirá nuestra relación permitiéndonos expresar nuestro punto de vista y mejorando nuestra comunicación de pareja.

¿Cómo podría ser más asertivo?

Expresa tu aprecio por sus cualidades

Lo más probable es que aprecies ciertas cualidades o acciones de tu pareja. Algo de su aspecto, de su carácter, algo que dice o que hace, lo que sea. Expresar verbalmente o de otra forma lo que apreciamos de nuestra pareja es bueno para ambos, ya que los dos lograrán sentirse mejor. Nuestro entorno mejoraría notablemente si en vez de quejas o críticas hubiera más muestras de aprecio.
Por ejemplo no es lo mismo decir: Me gustaría decirte que aunque no lo parezca, me fijo mucho en el esfuerzo que haces para ayudarme y apoyarme. Me hace sentir muy bien. Gracias por todo. A decir: Si es que ya te vale, ¡ya que me ayudas, hazlo bien!

Acepta las muestras de afecto y los cumplidos

También es posible que tu pareja exprese su aprecio por ti. No dudes de su sinceridad, el hecho de que tú no lo creas, no quiere decir que la otra persona no lo piense. Acepta las muestras de afecto y los cumplidos con naturalidad, un simple “gracias” es suficiente.
Por ejemplo te puede decir: Qué guapo/a estás. Y terminar por responder: Sí, con estos pelos… Recuerda no dudar de su sinceridad, basta con decir “gracias”.

Sé capaz de decir “no”

Ten en cuenta que la responsabilidad de decir “no” es solamente tuya. Decir “sí” cuando quieres decir “no”, no es sincero y hiere tus sentimientos. Estás en tu derecho de rechazar peticiones sin sentirte culpable o egoísta. Recuerda que no rechazas a la persona, solo a la petición, aunque puede que exista una incomprensión por parte de tu pareja.
Por ejemplo no es lo mismo decir: Entiendo que quieras que vayamos a esa reunión, pero en este momento no me apetece. A ir sin ganas a un lugar donde probablemente, al final lo pasen mal los dos por las malas caras.

Pide lo que quieres

Un error muy común es esperar que la pareja haga algo sin decírselo en ningún momento. Todos tenemos el derecho de expresar lo que deseamos, pero si no lo hacemos, tenemos que comprender que los demás no tienen por qué adivinarlo, por más tiempo que lleven juntos y por más que se conozcan. Si realmente quieres algo, exprésalo de la manera apropiada.
or ejemplo no es lo mismo decir: Me gustaría que saliéramos a pasear por las tardes, ¿qué te parece?A estar a regañadientes interiormente porque nunca sale de tu pareja la idea de ir a pasear.

Explica lo que piensas o cómo te sientes

Di claramente lo que piensas o como te sientes de una forma clara, sea positivo o negativo,  pero siempre desde el respeto hacia el otro.  No hay mejor manera de que tu pareja te entienda que mostrando tus emociones. Acumular las emociones, hará que explotemos algún día.
Por ejemplo no es lo mismo decir: Cada vez que llegas tarde me preocupo, me gustaría que lo tuvieras en cuenta por si vuelve ocurrir recuerdes avisarme.  A responsabilizar al otro, ocultar nuestras emociones y decir: ¡Siempre llegas tarde! ¡Cada vez que sales, la misma historia! 
Una oportunidad para mejorar el aspecto emocional de la comunicación ya sea con tu pareja como con tu familia o amigos te la ofrece el curso “Mejora tu comunicación” de Javier Cebreiros con el que te adentrarás en el maravilloso mundo de la comunicación y aprenderás diversas estrategias para comunicarte.

Cuidado con las acusaciones

Es muy fácil dejarse llevar por la ira y culpar a nuestra pareja de lo mal que nos sentimos. Así que para evitar enfrentamientos que no llevan a ningún lado, lo mejor es:
  • Hacer preguntas en vez de acusaciones. Como podría ser: ¿Me estás escuchando?, en vez de acusar directamente y decir: ¡Otra vez no me estás escuchando!
  • Comentar lo que hace la pareja sin calificarla. Por ejemplo: Me he fijado que últimamente te olvidas la ropa tirada en la cama después de cambiarte. En vez de: Eres un desastre, cada vez que te cambias dejas el cuarto empantanado.
  • Evitar las generalizaciones como siempre o nunca. Por ejemplo es mejor decir: Últimamente no estás sacando la basura. A decir: Nunca sacas la basura. 

Usar en nuestra conversación términos asertivos

Pienso, siento, hagamos, quiero, qué piensas, qué te parece, cómo podemos resolver esto, me gustaría… Existen múltiples expresiones y formas asertivas que podemos emplear en nuestras conversaciones para crear un clima más agradable.
Por último, recuerda que mantener una comunicación asertiva con tu pareja no te garantiza la ausencia de discusiones y problemas, pero sí que facilita una comprensión y un respeto mutuo que se irá forjando poco a poco. Siempre tendrás esta opción a mano. Solo tiene que elegirlo.

    Síntomas de embarazo y precauciones.

    Primer trimestre de embarazo: todo lo que necesitas saber desde el primer mes de embarazo

    ¡El test de embarazo ha dado positivo y acaba de comenzar la aventura más increíble de tu vida! Cuando el embarazo se confirma, ya estás en el primer trimestre de embarazo. A partir de ahora, sobre todo si te encuentras en el primer mes de embarazo, te surgirán todas las dudas del mundo y necesitarás mucha información, especialmente si eres una embarazada primeriza. Tranquila, estamos aquí para ayudarte, orientarte y acompañarte, pero, sin duda, el ginecólogo y la matrona que te acompañen desde el primer mes de embarazo serán los profesionales que te darán las indicaciones precisas, que deberás seguir al pie de la letra.
    ¿Sabes cuándo debes realizarte la primera ecografía? ¿Y qué tipo de información aporta? Los primeros exámenes y pruebas médicas que debes realizarte, cómo cambia tu organismo, en qué consiste la “tormenta hormonal” que se está produciendo en tu interior a un ritmo vertiginoso.
    Todo esto y mucho más te lo iremos explicando, semana a semana, en nuestra calculadora del embarazo, donde encontrarás todos los datos sobre tu semana concreta de gestación. Asimismo, te explicaremos cómo se va desarrollando el embrión y te daremos los consejos adecuados para tu cuidado y tu bienestar. 

    Una vez el test de embarazo ha confirmado que estás esperando un bebé, debes pedir cita al ginecólogo para tu primer control. En esta visita, entre la semana 6 y 9 del embarazo, se elabora la historia clínica y se realiza una ecografía vaginal. 

    Después de haber confirmado que estás embarazada mediante el test de embarazo, llega el momento de pedir tu primera cita con el ginecólogo con el fin de confirmar la gestación e informarte de las pautas a seguir a partir de ahora. El primer control del embarazo suele realizarse entre la semana 6 y 9 de gestación, siempre contando desde la fecha de la última menstruación. Acudir a esta primera cita antes de la sexta semana de embarazo es poco aconsejable, ya que difícilmente el examen ecográfico podrá obtener información útil del embrión, que todavía es muy pequeño y, con toda probabilidad, no se podrá detectar el latido fetal.
    Durante esta primera visita, el ginecólogo realizará una ecografía vaginal para confirmar la presencia del saco amniótico, elaborará tu historial clínico y determinará la fecha probable del parto. Veámoslo por partes. 

    Ecografía vaginal 

    La realización de un ultrasonido transvaginal se realiza durante esta primera visita para confirmar el embarazo. Además, esta ecografía vaginal permite comprobar si la gestación se ha formado dentro del útero, lo que descartaría el embarazo ectópico. También permite ver la presencia del saco amniótico, que descarataría el embarazo anembrionario
    Esta ecografía permite establecer el tipo de embarazo de la futura mamá, para ver si es único o múltiple, y en algunas ocasiones, aunque no siempre es posible, permite percibir el latido fetal. Si todo va bien, el bebé estará anidando en el útero y el ginecólogo confirmará su correcto desarrollo.

    Historial clínico 

    Durante esta primera visita al ginecólogo, se elabora el historial clínico de la futura mamá. Para ello, el médico evaluará tu estado de salud y el de tu pareja, valorará vuestros antecedentes familiares, preguntará por enfermedades, alergias, intervenciones quirúrguicas y hábitos de vida y alimentación. En lo relacionado con el embarazo, mirará si has sufrido abortos previos y, si ya has sido mamá, repasará cómo fue el primer embarazo y el parto, para tener en cuenta posibles complicaciones. 
    Para evaluar tu estado de salud, el ginecólogo te tomará la presión, controlará tu peso y te mandará hacerte un análisis de sangre y de orina. Con el análisis de sangre, se determina el grupo sanguíneo y el factor Rh de la futura mamá y se analizan posibles infecciones como la hepatitis, el SIDA o la toxoplasmosis. Con el análisis de orina, se comprueban los niveles de azúcar y proteínas para descartar enfermedades.

    Análisis de sangre y orina

    Los análisis de sangre y orina sirven para detectar situaciones de salud que podrían ser nocivas para la salud del bebé. 

    Análisis de sangre

    Determinan si la futura mamá padece enfermedades de transmisión sexual, si tiene riesgo de toxoplasmosis y si sufre carencias alimentarias, como la anemia, que se caracteriza por un bajo número de glóbulos rojos, lo que puede provocar mucho cansancio durante el embarazo y aumentar el riesgo de parto prematuro. El análisis de sangre también determina el factor Rh de los glóbulos rojos. A las mujeres que no tienen el factor Rh se les denomina Rh negativas y, por lo general, necesitan someterse a un tratamiento para proteger a sus bebés de un problema potencialmente peligroso en la sangre.

    Análisis de orina

    Determinan la existencia de uno de los siguientes problemas de salud: 
    • Bacterias en la orina. Indican una infección en las vías urinarias, que puede poner en riesgo la salud del bebé y la mamá. Algunas de las infecciones de las vías urinarias no presentan síntomas, pero son igualmente peligrosas. 
    • Azúcar en la orina. Puede indicar una diabetes, por lo que el ginecólogo posiblemente indicará pruebas adicionales.
    • Proteína en la orina. Puede indicar una infección de las vías urinarias o, en una etapa posterior del embarazo, alta presión arterial. 

    Citología vaginal

    Esta prueba, que suele realizarse en las visitas anuales al ginecólogo, se practica con una espátula de madera, cepillo o esponja de algodón con el objetivo de raspar suavemente la superfície del cervix para recoger células, que se envían al laboratorio para ser analizadas con el fin de descartar problemas de salud como el cáncer.

    Fecha prevista del parto 

    Finalmente, durante este primer control del embarazo, el ginecólogo establecerá la fecha prevista del parto. Para calcularlo, el médico te preguntará por la última fecha de la menstruación. El embarazo tiene una duración de 40 semanas contadas a partir del primer día de la última regla. Una vez disponga de esta información, el ginecólogo aplicará la denominada Regla de Negele, que consiste en restar tres meses y sumar siete días a esta fecha. Para realizar el cálculo de la fecha prevista del parto, los ginecólogos suelen utilizar unas ruedas con el cálculo ya hecho. En la rueda, se coloca la fecha de la última menstruación y automáticamente aparece la fecha de parto.